Desde hace más de tres años trabajo en erradicar de mi persona algunas ideas que no son necesariamente correctas desde la perspectiva de la libertad de los individuos. Aún no consigo dominar la filosofía completa que permite entender que es el liberalismo, el real, el que defiende el Derecho a la Vida, el Derecho a elegir libremente y el Derecho a la propiedad, pero hay conclusiones que ya son definitivas

El principal concepto que provocó un problema serio en mi formación previa como periodista, profesionista e incluso como padre de familia, fue el de los impuestos. Entender que los impuestos son un robo y abandonar la idea de la colaboración social es, quizá, el más complicado de los paradigmas que se implantan en las personas a través de la formación colectivista.

En 2021 el SAT recaudo 3.5 billones de pesos. En promedio cada uno de los 150 millones de mexicanos aportó más de 20 mil pesos al gobierno federal, sin incluir municipios ni estados.

Para la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de un país el pagar impuestos es correcto, normal y la forma de contribuir al fortalecimiento de una nación, un Estado o una sociedad. Incluso hay quienes dan por sentado el concepto mediante la idea del «Contrato Social», otros a mediante la adopción del «altruismo» en la su vida. Pero al final, en la realidad, los impuestos no sirven para nada más que someter a unos para sostener a otros que deberían atender determinados servicios en beneficio de la sociedad y NO lo hacen.

Si bien es cierto que la concepción anarquista de una comunidad es aún más complicada de asimilar, al menos analicemos la realidad con frialdad y entendamos que un impuesto es las forma básica mediante la cual los gobernantes sostienen su estilo de vida. No hay forma de que un gobernante pueda hacer su labor gratis, entonces su ingreso proviene del pago que hacemos todos mediante los impuestos.

Así, en teoría, el gobernante desempeña un cargo que es de beneficio para la sociedad y ésta a su vez le retribuye su labor mediante un salario que existe gracias al pago de impuestos, con dicho esquema ambas partes se ven retribuidas. Lo siguiente sería analizar si en la actualidad los gobernantes prestan un servicio que sea necesario para nuestras vidas y si se beneficia a los individuos en una comunidad sin violentar el trato igualitario del gobernante hacia todos los gobernados.

Entonces: ¿Qué servicios son necesarios para nuestras vidas?

Los servicios de salud, los servicios de educación, los servicios de seguridad encabezan la lista al preguntarle a cualquier persona que habite en una sociedad democrática. Dentro del concepto seguridad la mayoría incluye jueces, policías, fiscalías y hasta ejércitos.

Con un breve análisis podemos llegamos a una justificación básica para decir que pagar impuestos en una sociedad es necesario. Somos pocos los que nos atrevemos a pensar que los impuestos no son necesarios, después de todo: ¿Quién pagará a los médicos de los hospitales públicos? ¿Quién aportará el salario de los profesores de la educación pública? ¿Quién paga a policías y militares, jueces y fiscales?

Los servicios de salud pública no necesariamente son los mejores a los que un ciudadano tiene acceso y generalmente son la última opción, incluso en caso de emergencia.

La respuesta oculta el problema, pero la realidad es que pagamos nosotros y ahí está la misma solución. Todos los habitantes de una nación aportan el dinero con el que se paga a las personas que desempeñan esos cargos, pero no todos los que pagan se ven beneficiadas con el servicio y en muchos casos ni aunque lo necesiten con urgencia como puede ser el caso de un pequeño que juega en un parque mientras alrededor hay personas que se dedican a robar a transeúntes.

Un hospital público saturado y sin presupuesto es otro ejemplo. Una escuela sin condiciones básicas para que los niños o estudiantes de cualquier edad enfrenten los retos que les depara su futuro laboral, profesional o social es otro ejemplo.

Lo curioso es que, pese a la deficiencia en la prestación de todos estos servicios en los que la mayoría podrían estar de acuerdo en que son necesarios para vivir, la sociedad no desaparece por una escuela con deficiencias, un hospital donde fallecen humanos por falta de capacidad de atención o por los homicidios violentos a causa del enfrentamiento entre bandas criminales. Pese a todo ello la sociedad sigue y crece.

Lo curioso es que una sociedad no muere por la deficiencia en los servicios públicos, es el individuo el que está en riesgo de morir por la deficiencia de los mismos, pero al mismo tiempo es ese individuo el que busca generar condiciones para sobrevivir y, si le es posible, mejorar su forma de vivir. Por desgracia, aunque ese individuo logre escapar de su dependencia a los servicios públicos, no podrá escapar del pago de impuestos, esa es la realidad y eso es lo que buscamos todos, todos los días.

¿Acaso anhelas ser atendido en un hospital público alguna enfermedad? ¿Es la escuela pública tu mejor opción cuando piensas en la educación de tus hijos? ¿Dejarías en manos de las corporaciones policiacas de tu ciudad tu salario anual en efectivo durante un año?

Entonces: ¿Dónde está la clausula del «contrato social» que nos permite extraernos del pago obligatorio que debemos hacer a los gobernantes a cambio de que cumplan su parte del mismo contrato? No existen dichas cláusulas e incluso, si intentas escapar esos políticos pueden llevarte a la cárcel por no cumplir con tu obligación.

Otros se atreven a justificar que esa forma de organización social es necesaria porque es la única manera de garantizar la libertad de los individuos. Es decir: se atreven a decir que debemos pagar para sostener gobernantes porque son los gobernantes quienes, a través de su función, nos garantizan la libertad individual. Si eso es verdad entonces: ¿Por qué hay regiones de países que no pueden ser recorridas en libertad por sus ciudadanos a causa de la inseguridad?

¿Por qué hay zonas de una ciudad que pueden ser recorridas en libertad por los ciudadanos por inseguridad? ¿Por qué hay niños que, al terminar su educación básica no son capaces de desarrollar su capacidad lectora?.

La realidad

Las leyes que definen los impuestos que cobrarán los gobernantes se aprueban en los Poderes Legislativos. ¿Tu diputado te representa?

Las sociedades se sostienen gracias a la capacidad de sus individuos de adaptarse a las condiciones naturales y de innovar para resolver los problemas que el entorno les depara. Los individuos tienen necesidades elementales para vivir: alimento y vestido. Las personas mueren de hambre y de frío. Se puede morir de sed y a causa de un golpe de calor. ¿De qué forma los gobernantes impulsan la distribución de alimentos y de prendas de vestir en la sociedad?

Si lo básico para vivir como personas lo distribuimos y creamos los individuos en libertad y lo hacemos bien, tan bien que hoy los alimentos llegan a prácticamente cualquier comunidad donde los políticos no lo impiden con sus reglas, ¿podríamos como individuos resolver los problemas de acceso a la salud, la educación y la justicia o seguridad, sin la participación de los políticos?. Por supuesto que sí y una vez entendido esto, comprendes que los impuestos son un robo.

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