Los diputados en el Congreso del Estado apenas salen de un problema con los galleros, y por salir nos referimos a patear el bote, cuando ya planean abrir un nuevo frente que seguramente será más sencillo de lograr aunque los daños pueden ser mayores.

La semana pasada en el Congreso de Sonora se inició el análisis de una iniciativa que planea regular a plataformas digitales de hospedaje y dicen que lo están haciendo mediante el proceso de Parlamento Abierto.

Fue el 23 de octubre cuando la Comisión de Fomento Económico y Turismo recibió ideas y comentarios por parte de la Barra Sonorense de Abogados, la Secretaría de Turismo, la Asociación de Hoteleros y otros, en relación a la iniciativa que regulará a los propietarios de casas en renta a través de las plataformas digitales de hospedaje.

Claro que aún no participan los cientos de propietarios de viviendas que han encontrado en la renta por cortos periodos una forma de obtener ingresos y darle un uso distinto a su propiedad. ¿Cómo los convocas? ¿Cuántos son? ¿Dónde están esos propietarios?

En esa reunión de Parlamento Abierto, el presidente de la Comisión, el diputado Rubén Refugio González Aguayo, del Partido del Trabajo, dio a conocer que la iniciativa propone modificaciones a la Ley Estatal de Turismo, Ley de Salud, Ley de Protección Civil, Ley de Servicios Inmobiliarios, y Ley del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, para normar la prestación de estos servicios de alojamiento.

La idea es que aquellas personas que rentan viviendas se sometan a una serie de normas y reglas que los coloquen en igualdad de condiciones con los hoteleros. Claro que la asociación de hoteleros está encantada con la idea, están a punto de lograr disminuir una opción que abrió la posibilidad a personas de hospedarse en una vivienda y no en un hotel. Quieren eliminar la competencia.

No hay que ser un genio para saber que las personas que rentan casas en plataformas como Airb&b o en Market Place de Facebook no tienen la capacidad de atender normas de Protección Civil, Salud, pago de permisos por temas ecológicos e impuestos por servicios inmobiliarios. Son familias que tienen una propiedad y cuando no la usan la rentan por unos días y no hacen lo mismo que un hotel.

Los hoteleros están a punto de obtener un apoyo político que disminuirá su aparente competencia más cercana, alterando la oferta de servicios y golpeando la economía de familias sonorenses que lo único que hicieron fue hacer un uso alternativo de su propiedad. La industria hotelera en lugar de mejorar precios y calidad en el servicio le complicó la vida a sus supuestos competidores con la ayuda de un diputado.

Obviamente han de estar frotándose las manos las autoridades de protección civil y representantes de la Secretaría de Gobierno junto con autoridades municipales que ya sacan cuentas de los cobros que realizarán a muchos propietarios de viviendas que intenten seguir con su negocio.

Para los hoteleros no es problema los costos porque ya los absorben, los diputados se envolverán en la bandera de la protección de los clientes y seguridad de los inmuebles y al final las empresas hoteleras mantendrán su dominio el mercado, no porque hagan mejor su negocio, sino porque la política les ayuda a eliminar algo de competencia.

A los turistas, esos a los que intentan proteger, los dejan a expensas de lo que estos hoteleros estén dispuestos a ofrecer, nunca es mejor servicio o experiencia. Los hoteleros no están dispuestos a convencer que es mejor un hotel que una casa en la que el arrendatario deberá cuidar, limpiar, preparar y mantener durante su estancia.

Los hoteleros, en lugar de competir por huéspedes con promociones, precios, servicios, eventos y experiencia, prefieren sentarse a cumplir con la ley y exigir que todos cumplan, aunque no sean el mismo tipo de negocio, No quieren menos impuestos, sólo quieren que su negocio siga siendo exclusivo. 

Las y los políticos en el Congreso del Estado están a punto de intervenir, de nuevo, en una actividad económica que beneficia a cientos de familias y este proceso será en beneficio de quienes ya son empresarios de un ramo que deja miles de millones de pesos al año, nomás en Semana Santa la cifra superó los mil millones en 2023.

Los legisladores, que ahora se presumen de izquierda progresista, están a punto de legislar para complicarle un negocio a quienes no son competencia de un hotel, pero se convirtieron en la opción para vacaciones de miles de sonorenses con mejores costos por dormir en una casa y generando una derrama que también beneficia a hoteleros.

Los hoteleros, por su lado, exigen que le apliquen las mismas normas a quienes no son su competencia directa y en lugar de trabajar por mejorar sus servicios, promover el valor y las diferencias competitivas de disfrutar un hotel, van por un diputado que haga el trabajo sucio y no los culpo: Evidentemente es más fácil y más redituable.

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