El Plan México plantea metas para el desarrollo económico, incluyendo el impulso a la relocalización industrial o nearshoring, con la meta de elevar la inversión total al 25% del PIB en 2026 y al 28% en 2030.

Mediante un estudio realizado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, se explica que para lograr dichas metas el gobierno federal emitió un decreto que otorga estímulos fiscales hasta por 30 mil millones de pesos entre 2025 y 2030.

Esta propuesta es como una continuación de los incentivos otorgados en 2023, pero en el análisis se detalla que estos estímulos han sido aprovechados principalmente por empresas que ya operaban en el país.

A pesar de los esfuerzos por atraer nuevas inversiones, la Inversión Extranjera Directa (IED) ha sido impulsada mayormente por reinversiones. Al tercer trimestre de 2024, la IED sumó 35 mil 705.5 millones de dólares, de los cuales 80.6% fueron reinversiones y solo 5.8% correspondieron a nuevas inversiones.

La advertencia

Según el estudio, el Plan México se desarrolla en un contexto de bajo crecimiento económico y tensiones comerciales internacionales, debido a la posible imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, lo que podría afectar el proceso de relocalización en el país.

Especialistas han señalado la necesidad de garantizar la correcta aplicación de los estímulos fiscales para que cumplan sus objetivos. Además, destacan la importancia de fortalecer la seguridad jurídica, el estado de derecho y las instituciones económicas para atraer nuevas inversiones.

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