El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, estuvo hoy en el Senado de la República, y desde ahí aseguró que la estrategia para pacificar México ha dado resultado.
García Harfuch compareció ante la Junta de Coordinación Política para explicar la estrategia nacional de seguridad para el periodo 2024-2030. El evento, realizado a puerta cerrada, incluyó un informe de los logros más importantes de la actual administración en los primeros meses de gestión.
Sí, se habló de 18,000 detenidos y la destrucción de 800 laboratorios clandestinos. Se expuso que de los 32 estados de la República, en siete se concentra el 50% de los homicidios.
El funcionario de Seguridad Pública aseguró que hay un trabajo medible y que en lo que va del 2025 tuvimos el primer trimestre con la menor cantidad de homicidios desde el 2018.
El problema de inseguridad no se resuelve en seis meses, aceptó Omar García Harfuch, seguido por el tradicional compromiso de trabajo, sin cesar, y la exaltación de resultados estadísticos que, como siempre, tienen otros puntos de vista.
No hay que irnos muy lejos para encontrarlos. Es cuestión de buscar en informes de organizaciones como México Evalúa para detectar que la violencia en nuestro país se mantiene en niveles preocupantes.
Según esta organización, siete entidades de México registran un balance positivo en el combate a la violencia homicida durante los primeros meses del 2025. El deterioro más grave lo registran estados como Michoacán, Puebla, Guanajuato y la Ciudad de México, con un repunte en los homicidios dolosos, feminicidios y desapariciones.
México Evalúa advierte que las mediciones del gobierno federal no consideran elementos como la desaparición forzada, estrategia usada por los miembros del crimen organizado para evitar presión en su contra durante las indagatorias. En otras palabras, la narrativa oficial ofrece una visión altamente parcial de la violencia homicida en su conjunto.
Con base en esta estrategia, al incluir los datos de homicidio doloso, personas desaparecidas y feminicidios, las entidades con mayores niveles de violencia son Guanajuato, Estado de México, Ciudad de México, Baja California, Sinaloa, Michoacán, Puebla, Sonora, Chihuahua y Jalisco, y en el último lugar Yucatán.
Dependiendo del punto de vista, la situación de inseguridad en México varía y permite la generación de distintas narrativas: por un lado, el éxito al medir la disminución de homicidios, y por el otro, el fracaso al generar datos absolutos generados por la violencia del crimen organizado en México.
Sin importar a cuál de las dos narrativas adhiramos nuestro análisis, la realidad del país es que suma una década de incremento constante de violencia e impunidad.
Los datos sometidos a los relatos nos mantendrán a la espera de una estrategia que, no importa el partido, simplemente no llega.
¿Será que un día los datos nos permitan olvidar la necesidad de narrativas?





