La movilidad social en México es una ilusión. La mitad de toda la gente que nace en el 20 % más pobre del país no dejará ese segmento durante su edad adulta y solo el 2 % alcanza el 20 % más rico. Situación aún más complicada si se es mujer, indígena o moreno.
Apenas ayer, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias presentó los resultados del estudio de movilidad social y la desigualdad de oportunidades en México, realizado con base en la encuesta ESRU de Movilidad Social en México (ESRU-EMOVI) de 2023.
Los resultados exponen que la pobreza persiste, pese a que la incidencia de la pobreza por ingresos disminuyó a nivel nacional entre 2017 y 2023 en 7 puntos porcentuales.
La persistencia intergeneracional de la pobreza extrema también se redujo a nivel nacional en 7 puntos porcentuales: pasó del 72 % al 65 % entre 2017 y 2023. Sin embargo, la región sur mantiene la mayor persistencia de la pobreza extrema.
Las mediciones
El estudio mide la movilidad social detectando la movilidad económica intergeneracional posicional, mediante la cual se analiza si las personas se mantuvieron, avanzaron o retrocedieron en una escala de cinco posiciones (quintiles) de recursos económicos en su hogar actual con respecto a la posición de su hogar de origen a los 14 años.
También considera la movilidad educativa intergeneracional absoluta, que se obtiene al comparar el nivel de escolaridad alcanzado por las personas entrevistadas con el nivel de escolaridad de sus padres para determinar si fue mayor, menor o igual.
Asimismo, define la persistencia intergeneracional de la pobreza, que se obtiene al comparar la proporción de personas en pobreza absoluta contemporánea cuyo hogar de origen se encontraba en el 40 % con menos recursos económicos.
El estudio también mide la desigualdad de oportunidades, misma que estima la magnitud y composición de la desigualdad de resultados de ingresos, es decir, cuánto de la desigualdad se debe a factores sobre los cuales las personas no tienen control, como las circunstancias de origen, los recursos económicos del hogar de origen, la escolaridad de los padres, la región de origen, el sexo, la adscripción étnica o el tono de piel.
Datos por regiones
Mediante el estudio se obtienen resultados relevantes que definen la composición del país y la posibilidad de que cada mexicano logre mejorar su condición económica dejando los quintiles más bajos.
La región Centro-Norte tiene la menor persistencia en el grupo de menores recursos económicos, con un 31 %. Esto significa que en Jalisco, Aguascalientes, Colima, Michoacán y San Luis Potosí aproximadamente 2 de cada 3 personas que nacen en el grupo más desfavorecido logran ascender a una posición más alta.
En contraste, la región sur es la de mayor persistencia en el grupo de menores recursos económicos, con un 64 %. Es decir, solo alrededor de 1 de cada 3 personas que nacieron en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo logran superar su condición de desventaja.
La región norte, que incluye a Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, tiene una persistencia del 37 %, colocándose como la segunda con mayor posibilidad de mejora para quien nace con menos recursos.
La zona Norte-Occidente, donde se analizó a Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Durango y Zacatecas, alcanzó un 38 %; y la región Centro, que incluye a Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Tlaxcala y Puebla, tuvo una frecuencia del 41 %.

En resumen, la región sur es donde las personas con un origen de mayor desventaja económica tienen menos posibilidades de experimentar movilidad social ascendente, lo que indica que la pobreza se reproduce con mayor frecuencia de una generación a otra en esa zona.
En ese sentido, el sur es, de manera significativa, la región del país donde las personas con un origen de mayor desventaja en términos de recursos económicos tienen menos posibilidades de experimentar movilidad social ascendente, lo que significa que, en dicha región, la condición de pobreza se reproduce con mayor frecuencia de una generación a otra.
Sexo, color de piel y etnicidad
El documento indica que dicha situación varía también si se nace hombre o mujer en un quintil bajo. Lo mismo sucede para quienes tienen un color de piel más claro o más oscuro o bien si se nace además indígena.
Los datos revelan que las personas con tonos de piel más oscuros tienen una mayor probabilidad de permanecer en los grupos de menores recursos económicos. Por el contrario, las personas con tonos de piel claros tienen una mayor permanencia en los grupos de mayores recursos económicos.
Esto se refuerza para las mujeres con tono de piel oscuro, quienes son las que con mayor frecuencia permanecen en el grupo de recursos económicos más bajos, mientras que las mujeres con tono de piel claro son las que menos permanecen en esa posición.
Esto agrega barreras de movilidad para las mujeres, pues la estadística indica que hay una menor proporción de mujeres que logra superar un origen en la posición más baja de recursos económicos, y una mayor proporción de mujeres que de hombres con origen en la parte alta de la distribución económica cae de posición.
En cuanto a la educación, una mayor proporción de mujeres replica la escolaridad primaria o menor de sus padres, en comparación con los hombres, y una menor proporción de ellas alcanza estudios profesionales cuando sus padres tuvieron ese mismo nivel.

El origen étnico expone a una mayor desventaja en cuanto a oportunidades, aunque no se detalla específicamente cómo se mide este factor en el contexto de la movilidad social en las cifras presentadas.
Sin embargo, se agrupa junto con el sexo y el tono de piel como características personales que influyen de manera diferenciada en las opciones de logro de la población, intensificando las limitaciones para construir un mejor destino si además se proviene de un hogar con menos recursos y educación





