Por: Conrado Quezada R.

En medio de la crítica al estilo de vida de la política en México, se nos escapa de la mano una explicación profunda a un anuncio importantísimo que no logramos dimensionar. Porque no se puede.

Entre el final de julio y el inicio de agosto salíamos de la ira generada en torno a #DatoProtegido, las vacaciones de “Andy”, los viajes de Monreal y los colaboradores de Adán Augusto, cuando se anuncian esquemas de bonos soberanos y nos presentan un Plan Estratégico para Pemex 2025-2035.

¿Cómo poner atención si estamos muy enojados con el estilo de vida y lujos de nuestros políticos? Imposible. Por cierto: las corruptelas también fueron noticia, pero se perdieron.

Esa queja es perpetua en México e Hispanoamérica y quizá por ello ignoramos siempre los temas serios. Es más fácil analizar que ellos y ellas viven mejor que nosotros con nuestros impuestos. Sin embargo, hay mucho que revisar de esos planes y proyectos.

¿Cómo va?

Primero, entre el 27 y 28 de julio aparece una noticia: el Gobierno de México lanzó un bono por 12 mil millones de dólares, a través del vehículo de inversión Eagle Funding LuxCo, para apoyar a Petróleos Mexicanos. La noticia se basa en un reporte de la revista Financiamiento Internacional de la Bolsa de Valores de Londres.

Los medios nacionales informaron que la colocación del bono fue comunicada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) una semana antes y que contemplaba una emisión de 10 mil millones de dólares, pero finalmente fue por 12 mil millones de dólares, según el artículo publicado en El Financiero.

El esquema de financiamiento usado en esta emisión de bonos se conoce como P-Caps en el sistema financiero. Funcionan como un instrumento con el que recibes dinero y con ese dinero colateralizas. Según la nota publicada en elceo.com, es como tener dinero para comprar una casa que dejas como colateral para pedir dinero prestado.

Al mismo tiempo, las notas que emites teniendo como colateral la casa están respaldadas por una entidad financiera externa que, en el caso de Pemex, es Eagle Funding LuxCo (EFL I), un fideicomiso que actúa como vehículo para la colocación de deuda en los mercados financieros. Pero no es deuda en México.

Luego el plan

El Plan Estratégico Pemex 2025-2035, presentado el 5 de agosto pasado, propone fortalecer a Petróleos Mexicanos como empresa pública estratégica, garantizando seguridad energética y contribución a la soberanía nacional, y transitar hacia operaciones más sostenibles y diversificadas, manteniendo la producción de hidrocarburos mientras se incorporan energías limpias.

Para ello se define una meta de producción de 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos durante el sexenio e incrementar reservas probadas para garantizar autosuficiencia de largo plazo.

Lograr lo anterior requiere modernizar las refinerías y plantas petroquímicas (otra vez), desarrollar campos terrestres y costa afuera con alto potencial y expandir operaciones con gas natural y líquidos del gas.

Obviamente incluye una estrategia ambiental, porque el petróleo contamina y debemos incluir lo “buena onda” de la actualidad: hablar de una reducción progresiva de emisiones y quema de gas, de proyectos de captura y almacenamiento de carbono, y también abrir la participación en generación de energías renovables en sinergia junto con la CFE (no sé si esto debería dar más miedo).

De la lana medio hablamos

El plan incluye un segmento enfocado en las finanzas de la empresa del Estado. De seguir el proyecto de fortalecimiento financiero del Plan Estratégico Pemex 2025-2035, se logrará disminuir la deuda a través de disciplina fiscal y reinversión de utilidades.

Además, se buscará mayor rentabilidad en exploración y producción y se realizará una revisión del régimen fiscal para mayor competitividad de la empresa. No del país ni de su productividad, sólo del monopolio que no es tal.

De seguir la estrategia plasmada en un PDF que puedes consultar en línea, o revisar la información aportada en la Mañanera del Pueblo del 5 de agosto, Pemex funcionará como operador eficiente.

Se espera que Petróleos Mexicanos aporte una mezcla energética diversificada, aumente su capacidad de exportación y autosuficiencia en producción de combustibles, además de lograr la integración de cadenas productivas con valor agregado nacional.

Por cierto, no se habla de los bonos emitidos a través de la empresa Eagle Funding LuxCo, ni de los bonos ni de los colaterales.

¿Pero cuánto costará?

En el documento Pemex – Plan Estratégico 2025-2035 no se detallan montos específicos de la deuda, gasto operativo o cifras financieras exactas. Lo que presenta es una declaración de intenciones y estrategias: reducir deuda, optimizar gasto, reinvertir utilidades y ajustar el régimen fiscal. Esta es la parte odiosa.

Pemex presume utilidad neta de 56.8 mil millones de pesos en el primer trimestre de 2025. Suena bien, pero al cierre de 2024 se informó de una utilidad de 135.7 mil millones de pesos, mientras que en el primer trimestre de 2025 alcanza ya el 42% de las utilidades de 2024… ¿Cómo sucedió eso?

Si hablamos de la deuda, al cierre de 2024 sumaba 97.6 mil millones de dólares, y para el primer trimestre de 2025 sumó 101.1 mil millones de dólares. En tres meses la deuda aumentó casi 3,500 millones de dólares. Oficialmente dicen que fue por el tipo de cambio… pero en la práctica la deuda sube, no baja.

Además, para 2026 Pemex tiene que cubrir casi 19 mil millones de dólares en vencimientos. ¿De dónde saldrá el dinero? ¿De más deuda, de Hacienda… o de la esperanza?

Deuda y ¿utilidades?

No es todo. Y aunque se dice que el problema está solucionado, la petrolera mexicana tiene más de 20 mil millones de dólares en cuentas pendientes con proveedores. Si Pemex fuera una empresa privada, ya estaría en tribunales. Pero como es del Estado, ¿la bronca se hereda a los contribuyentes?

Un dato positivo son los saldos antes de impuestos, intereses y deterioros o desgaste de equipo (EBITDA). Durante 2024 se alcanzaron los 602 mil millones de pesos, y durante el primer trimestre de 2025 ya suman 163.5 mil millones de pesos, lo que representa el 27% del EBITDA de todo 2024 en solo un trimestre. Ahora necesitan sostenerlo.

Los pagos a proveedores pendientes sumaron en 2024 entre 23 y 25 mil millones de dólares y, aunque se reconoce que este adeudo es un lastre: ¿cómo creer en utilidades si tienes proveedores que siguen esperando pago?

Pemex promete “endeudamiento neto cero” y presume utilidades. Pero la realidad es: deuda creciente, pagos pendientes y alta dependencia del gobierno. ¿Se sostiene la narrativa o es puro spot político?

Pemex está entre dos mundos: un plan estratégico que promete estabilidad hasta 2035 y un presente donde la deuda rebasa los 100 mil millones de dólares. La gran pregunta: ¿Pemex es motor de soberanía o un barril sin fondo?

Ya lo dijo el general

La respuesta está publicada desde 1970 y la expuso el autor de la narrativa de la independencia y la soberanía energética: el general, generalísimo expresidente mexicano Lázaro Cárdenas del Río. Esa frase ha sido citada en libros y columnas.

Primero la encontré en una columna de Luis Pazos titulada “Pemex Podrido” y después en el libro Revolución de la Libertad de Juan Miguel Zunzunegui, publicado este año.

Lázaro Cárdenas, en sus Memorias publicadas en 1970, se muestra decepcionado de la administración gubernamental de Pemex con esta cita que encuentras en el libro Apuntes. Una selección, de Lázaro Cárdenas:

«¡Veinte mil millones de pesos mexicanos se han dilapidado de la industria petrolera! ¡Cuánto más podría haberse hecho con semejante suma en beneficio del país…! Estigma para los mexicanos que han defraudado a la nación, como lo hicieron las compañías extranjeras robando nuestro petróleo.»

La nacionalización del petróleo de 1939 fue una promesa carcomida por la política mexicana y que poco ha dado a los mexicanos, pero sí ha colocado a los empleados de Pemex entre los más ricos de nuestro país.

Un nuevo plan, una nueva narrativa y más bonos soberanos para liberar al monopolio que no lo es, pero que nos vende una idea vacía de nacionalismo, autonomía y riqueza que nos somete a un futuro de deuda, dependencia y pobreza. Lo veremos en 2030.

Lo que podemos asegurar hoy es que Pemex no solo es la petrolera más endeudada: también es la más “rescatada”. La pregunta es: ¿cuántos rescates más aguanta México antes de aceptar que el modelo no funciona?

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