Por Conrado Quezada R.
Los hogares vinculados al empleo público federal, estatal, Pemex y las Fuerzas Armadas se concentran de forma consistente en la parte alta de la distribución del ingreso en México. Desde 2016, estos grupos representan un componente relevante entre las familias con mayores recursos.
Los estudios bianuales elaborados por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados y la Secretaría de Hacienda muestran la misma tendencia. De acuerdo con el Análisis del Estudio sobre Distribución del Pago de Impuestos y Recepción del Gasto Público por Deciles de Hogares y Personas, los afiliados al ISSSTE, a los sistemas estatales de seguridad social y a los servicios de Pemex, Marina y Sedena están sobrerrepresentados en los deciles altos.
Estos informes se elaboran con datos generados dos años antes y se apoyan en la información de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH) del INEGI. Desde el estudio con datos de 2016 hasta el presentado en 2024, basado en cifras de 2022, la conclusión se repite: la seguridad social del sector público predomina entre los hogares con mayores ingresos.

Una desigualdad persistente
La evidencia disponible apunta a una desigualdad que no proviene exclusivamente del mercado. Desde 2016, los datos no sugieren un fenómeno relacionado con la especulación financiera o la concentración empresarial, sino con la estructura misma del gasto público y la distribución de las prestaciones asociadas al empleo gubernamental.
El planteamiento coincide con una idea expuesta por Thomas Paine en 1791: “Hay dos clases distintas de hombres en la nación: aquellos que pagan impuestos y aquellos que los reciben y viven de ellos”. La frase cobra sentido al revisar qué grupos reciben los servicios de seguridad social mejor financiados.
La tendencia desde 2016
El estudio con datos de 2016, realizado durante la administración de Enrique Peña Nieto, muestra que el 70.9% de las familias del decil X —el de mayores ingresos— recibían servicios de seguridad social del ISSSTE, de los sistemas estatales o de Pemex. En contraste, solo el 22.6% dependía del IMSS o del entonces Seguro Popular.
Entre las familias de los primeros cinco deciles, cuyos ingresos rondaban entre 8 mil 166 y 28 mil 800 pesos mensuales, predominaban los servicios del IMSS y del Seguro Popular, mientras la seguridad social de la burocracia tenía una presencia marginal.

Para 2018, la composición se mantuvo: las familias afiliadas al IMSS y al Seguro Popular disminuían conforme avanzaba el ingreso. A partir del decil VI y especialmente en el X, eran minoría frente a quienes recibían servicios del sector público federal, estatal o de la paraestatal.
El análisis de 2020, elaborado con datos de 2018, incorporó en un mismo indicador a Pemex y a las Fuerzas Armadas. También aparecieron IMSS-Bienestar e Insabi. Aun así, la tendencia no cambió: desde el decil VIII, las familias más ricas del país dependían mayoritariamente de la seguridad social vinculada a la burocracia. Solo el 18.4% de los hogares del decil X estaba afiliado a IMSS, IMSS-Bienestar o Insabi.

Los datos más recientes
El estudio de 2022 modificó el diseño de presentación, pero no la conclusión. Según el informe, el 71% de las familias del decil IV al IX está afiliado al IMSS; el 67% de los deciles I al IV recibe atención del IMSS-Bienestar. En contraste, el ISSSTE atiende al 77.4% de los hogares del decil VI al X, los sistemas estatales al 72.3% y los servicios de Pemex, Marina y Sedena al 61% de las familias del decil VII al X.
Los datos acumulados entre 2016 y 2022 coinciden: la burocracia forma parte relevante de los hogares más acomodados del país. No significa que “predominen” de manera absoluta —los empresarios, profesionistas y directivos siguen presentes en los ingresos altos—, pero sí que el sector público ocupa un espacio amplio y constante en los deciles superiores.






