Claudia Sheinbaum tiene razón: fue irresponsable de la Casa Blanca emitir un comunicado oficial acusando al gobierno mexicano de estar relacionado con el narcotráfico. También tiene razón al señalar que Estados Unidos no ha hecho lo suficiente para frenar el comercio de drogas en su territorio.
El tráfico de armas de Estados Unidos a México es un problema que su propio gobierno no ha corregido. El 74% de las armas que usa el crimen organizado en México proviene de Estados Unidos, según un informe de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos del Departamento de Justicia estadounidense, citado por la presidenta.
Son más de 220 mil millones de dólares generados por la industria armamentística en Estados Unidos, que en 2024 dejó más de 300 mil millones de dólares en ingresos.
Claudia Sheinbaum advierte que el consumo desmedido de opioides sintéticos es resultado de un problema generado por la misma industria farmacéutica, que fomentó el uso de medicamentos aprobados por la FDA.
No se puede regatear dato alguno a Claudia Sheinbaum, y no es con aranceles como se resuelven los problemas. Sheinbaum también acepta la colaboración de su gobierno para reducir la migración.
El precio del populismo
El problema que enfrenta la presidenta hoy es uno muy sencillo: los líderes populistas hacen lo contrario a lo correcto cuando su popularidad está en juego. Basta revisar la Revista Mexicana de Sociología de agosto de 2023 en un artículo titulado Teoría política del populismo.
En la publicación de Nadia Urbinati, del departamento de Ciencia Política, Universidad de Columbia, Nueva York., se cita el diccionario en inglés Oxford, que define el populismo como un movimiento que «se esfuerza en resultar atractivo para la gente común, para quienes sienten que sus intereses son desatendidos por los grupos y élites existentes».
El artículo continúa: «No obstante, mientras que la interpretación populista del pueblo subraya la inclusión de los muchos ‘comunes’, dicha inclusión ocurre a través de un proceso paralelo de exclusión: la sociedad política es la externalidad contra la cual se posiciona el ‘pueblo’ del populismo, y sin la cual este no puede existir».
Donald Trump está defendiendo a su pueblo estadounidense de las élites existentes, aquellas que, en su discurso, han fallado en la defensa del país. Según esta narrativa, él protegerá a su gente de los errores causados por esa élite que ha beneficiado a México, y por ello, ahora deberá pagar las consecuencias.
Esas consecuencias son un 25% de aranceles. ¿Esa idea es un error? Sin duda. ¿Encarecerá la vida de los estadounidenses? Sí. ¿Atenta contra las instituciones estadounidenses, como la libertad comercial y la apertura a la inversión? También. Pero el populismo avanzará, aun en contra de lo que es lógicamente incorrecto.

No hay razones
No debería sorprender lo que hace Trump. En México lo sabemos bien. Cancelar el aeropuerto de Texcoco, el Tren Maya, Mexicana de Aviación, revertir la Reforma Energética o Educativa de Peña Nieto, e incluso eliminar el Fonden y avanzar en la Reforma al Poder Judicial, se hizo pese a que atentaba contra las instituciones mexicanas.
Para los líderes populistas, lo correcto no es lo que se hace, sino aquello que alimenta el apoyo popular, señalando como enemigo a quien la población percibe como responsable de sus problemas. En México, fue la corrupción, el PRIAN y la riqueza de la élite. En Estados Unidos, el enemigo es la adicción generada por los cárteles de la droga y la migración que, en su discurso, invade las ciudades estadounidenses poniendo en riesgo su cultura, valores e instituciones.
México debe pagar el precio de afectar la vida de los estadounidenses y la salud de sus jóvenes. Ni hablar del costo de llevarse la industria al competir con mano de obra más barata, dejando a miles de estadounidenses sin ingreso y condenando a la pobreza a ciudades enteras.
¿Trump tiene razón? No.
Cambiarían su visión

Se puede coincidir con Claudia Sheinbaum, pero eso no implica negar que en México tenemos serios problemas estructurales que nos empobrecen y que obligan a millones de connacionales a buscar una mejor vida en Estados Unidos, huyendo de la pobreza o de la violencia.
Trump está equivocado en su visión sobre la inversión de empresas estadounidenses en México y la pérdida de empleos en su país, pero eso no implica que la corrupción en ambos lados de la frontera haya convertido al crimen organizado en un negocio millonario que beneficia a la industria armamentística y satisface una necesidad creciente en Estados Unidos.
Las adicciones y el tráfico de drogas no se resuelven con balazos ni con aranceles. La pobreza no se frena con gobiernos que limitan el comercio. Sin embargo, en ambos lados de la frontera se han tomado decisiones similares. Hoy, con motivo del fentanilo, Estados Unidos nos cierra la puerta. Ayer, en defensa de la soberanía, frenamos la inversión en el sector energético.
Los populistas no deciden con base en análisis técnico, sino con una visión meramente electoral y de confrontación.
¿Son distintos Claudia Sheinbaum y Donald Trump?
Primero, acordemos que Trump y López Obrador no son muy diferentes. Ambos polarizaron sus naciones y construyeron una narrativa que los posicionó como figuras fuertes en la política. La presidenta de México no lleva un camino muy distinto.
Sheinbaum ha intentado construir un sistema político basado en la herencia de López Obrador. Sigue el plan que el expresidente dejó y continúa usando la corrupción como argumento para debilitar las instituciones, como lo vimos recientemente con la Federación Mexicana de Futbol y el señalamiento de extorsión contra el Instituto de Transparencia.
El autor del artículo Teoría Política del Populismo expone un dato relevante: «En contraste, los populistas sienten que, puesto que ellos son el pueblo, no pueden estar equivocados; puesto que el pueblo es soberano, no pueden perder».
Donald Trump no puede aceptar el error que representan sus decisiones, al igual que Andrés Manuel López Obrador ejerció su mandato por seis años sin reconocer fallas. Y exactamente igual que Claudia Sheinbaum, quien ahora debe defender al pueblo mexicano, aunque desde noviembre de 2024 no ha logrado construir una relación de confianza con Trump.
Hoy, para Sheinbaum, no hay un «establishment» que derrotar, y llama a la unidad de los mexicanos que han estado confrontados durante seis años. Trump tiene el apoyo político para mantener su plan y, de esta forma, tanto la sociedad política mexicana como la estadounidense se preparan para enfrentar la confrontación entre sus pueblos.
¿Qué podemos esperar?








